jueves, 23 de agosto de 2012

QUISIMOS HACER EL CUARTO ANTES QUE EL SEGUNDO, IGUAL CON UNO MENOS DEMOSTRAMOS QUIÉN ES EL REY DE COPAS


En un partido muy raro, le hicimos sentir el rigor al "Rojo" aún en la adversidad. Tras la expulsión, Boca arrinconó a un "chiquito" Independiente que sólo acertó por cada “regalo” que le dimos. Con muchos puntos sobresalientes y dignos de destacar, y otros tan oscuros que nos trajeron miedos pasados, tenemos con qué, pese al gol de visitante
Quisimos hacer el cuarto antes que el segundo, igual con uno menos demostramos quién es el Rey de Copas
Crédito foto: Fotobaires
Qué se puede decir de un partido como este si por la manera en qué se dio, es casi imposible de analizar. O por lo menos se puede hacer pero con sensaciones encontradas. Por un lado tenemos actuaciones brillantes, dignas para destacar e ilusionarse a futuro. La joven promesa que ya pasó a ser crack, como Sánchez Miño. La seguridad de Sebastián D'Angelo, que tuvo tapadas formidables. La solvencia para “adueñarse” de un puesto dificil de Guillermo Burdisso. Las ganas y lo fácil que se adaptó Lautaro Acosta, quien pese a tener apenas algunos minutos ya me hizo recordar a esos piques de Rodrigo Palacio que tan lejanos estaban en el recuerdo. Y claro, porque Pablo Mouche, el último con características de delantero “por afuera”, justamente tenía otras características. Hasta a Santiago Silva se le abrió el arco y por fin empezaron a aparecer los goles.


Sin embargo, hay otros puntos muy oscuros y que duelenErrores infantiles que nos traen rápidamente recuerdos que no queremos volver a vivir. Y acá pongo en la “bolsa” a Cristian Cellay, llamativamente lento, errático y falto de roce futbolístico que rápidamente me animo a decir que si no fuese por las necesidades por los lesionados, no tendría un lugar en Boca. O Nicolás Blandi, que siempre nos quedará aquel recuerdo de los dos goles a River en el verano, justo el primer clásico luego del descenso del "Millonario", pero sigue desperdiciando sus chances.

Dentro de los puntos negros, saco a Rolando Schiavi y Clemente Rodríguez que tuvieron dos fallas clave. El “Flaco” que a sus casi 40 suple la forma física con temperamento y que a veces eso lo lleva a cometer lo que hizo (hacerse expulsar), con una clara ayuda del árbitro Loustau. Un Loustau que sigue empeñado en seguir “pasando factura” de aquella actuación en el último clásico previo al descenso de River (el 15 de mayo de 2011). Y un Clemente que tuvo su error como lo tuvo Galeano en nuestro primer tanto.

Más allá de esto, hay más cosas para destacar. Antes del gol, Boca no había hecho grandes méritos para obtener la ventajaPero una vez arriba en el marcador, se vio lo mejor del equipo en mucho tiempo. Toques cortos, triangulaciones, paredes, defensores pasando al ataque. Todo lo que se le pide a un equipo para que pueda dañar. Y lo hizo, pero pecó en querer hacer el cuarto gol antes que el segundo.

Y ahí fue donde nos equivocamos. No lo definimos. Fuimos muy verdes en dejar “agrandar” a un equipo muy apichonado y súper necesitado. Pero ojo: no me refiero al viejo Independiente, que con tino para la época se hacía llamar Rey de Copas, sino en que nosotros “agrandamos” al rival con errores propios. Teníamos para definirlo, para terminar por goleada y nos dormimos.

Pero no me quiero ir de tema, como dije antes fue un partido muy atípico y difícil de analizar. Sí, como aquel 5 a 4 en la Bombonera justo ante el “Rojo”, por la fecha 5 del Clausura 2012. Pero a diferencia de ese encuentro, que también se jugó muy bien, hay que decir que esta vez Boca lo pasó por arribaCon uno menos, dejó en claro que no está definida la serie, pese a que nuestro rival cuenta con ventaja deportiva por los tres goles visitantes.

Porque Boca le hizo sentir a Independiente quién es el verdadero Rey de Copas y que si con 10 hombres (contra 11 rojos y uno de negro del rival) no hubo forma de pararlo, en la vuelta en Avellaneda habrá más cosas por dar. Principalmente, porque Boca es copero y no dejó de serlo, sino que lo sigue transmitiendo partido a partido. No sé allá, pero acá hay presente con gloria y mucho hambre como para pensar en poder darlo vuelta.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario