lunes, 13 de agosto de 2012

EL GRITO POR EL ÍDOLO ROMÁN, HIZO REACCIONAL AL EQUIPO, QUE JUGÓ MAL PER GANÓ BIEN Y CONFIRMÓ QUE PELEARÁ ARRIBA


La ovación a Riquelme cumplió un doble objetivo. Recordarle a los que forzaron su salida que la herida permanece abierta, y que traten de hacer aunque sea un 10% de lo que el ídolo nos entregaba en una cancha. Y dio efecto, Boca mejoró en el complemento y, con algunos lujos que pensamos que habíamos perdido, volvimos a estar en carrera
El grito por el ídolo Román, hizo reaccionar al equipo, que jugó mal pero lo ganó bien y confirmó que peleará arriba
Si uno se propone analizar rápidamente el rendimiento del equipo en los últimos partidos, no hay dudas de que no es el ideal. Que se terminó un Torneo Clausura como se pudo, que se regaló una final de Copa Libertadores y que el inicio de esta nueva temporada volvió a darnos un mal trago con goleada incluida ante Quilmes. Sin embargo,el triunfo ante Racing en la definición de la Copa Argentina nos hizo ilusionarnos de que sí se puede.

Por lo menos desde la actitud, la garra y el corazón que le ponen algunos jugadores a esta camiseta, léase Rolando Schiavi, Cristian Chávez o Lucas Viatri, y el contagio que estos generan en sus compañeros, quienes pese a no ser criados en esta casa, saben hacer pata ancha cuando se lo requiere, como Leandro Somoza o Diego Rivero, por citar algunos.


Sin embargo, se volvió a respirar ese clima feo en la “Bombonera”. Por lo menos en el primer tiempo, donde al escuchar el pitazo de Germán Delfino al unísono la gente le hizo saber al equipo, pero sobre todo a Julio César Falcioni, que ese no es el camino. Y qué mejor crítica que la ovación al ídolo que ya no está.

“¡Riqueeeeelmeeee Riqueeeeelmeeee!”, retumbó en el “Templo”. Claro, el rendimiento era pésimo y qué mejor manera de reclamarle fútbol al equipo, que nombrando a quien es la esencia misma del fútbol. Y dicho grito pareció traer inmediatamente un efecto, ya que en el complemento, pese a que se siguió jugando mal, se pudo ver otra actitud. Se optó por posicionarse en el campo contrario y, con un poco de fortuna en el primer gol y otro de clase en el segundo, pudimos quedarnos con los tres puntos que no deben escaparse en condición de local.

Con la actitud del “Pochi” Chávez, que tuvo un partido muy flojito y así y todo llegó al primer tanto; sumada a la habilidad y elegancia de Lucas Viatri, ese falso '9' que cada día se viste más de organizador, autor de un exquisito golazo, alcanzó para doblegar a un Tigre tan diminuto como tímido.

En fin, se lograron los tres puntos que son importantes para no dejar tranquilos a los demás equipos y hacer valer más que nunca que Boca no se dejará vencer tan fácilmente.

¡Pero ojo! A no dormirse porque un partido tan errado como el de Tigre no se va a abrir tan fácilmente y menos por errores rivales. Ojo, que no todos son Tigre, que perdonó varias veces a Boca con contragolpes letales. Y mucho más cuidado, porque la gente tiene un grito atragantado que se encuentra agazapado, esperando hacer temblar hasta al más fuerte.

Ángel Quiroga 

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